El bookkeeping (teneduría de libros) no es la parte más sexy de tener un negocio, pero es la columna vertebral. Una mala contabilidad puede llevar a auditorías, multas y decisiones financieras ciegas.
1. Mezclar Finanzas Personales y del Negocio
Este es el pecado capital #1. Usar la tarjeta de débito del negocio para comprar el supermercado de casa, o tu tarjeta personal para comprar inventario. Esto destruye el "Velo Corporativo" (protección legal) y convierte tus impuestos en una pesadilla de desenmarañar.
Solución: Ten cuentas bancarias y tarjetas de crédito EXCLUSIVAS para el negocio. Sin excepciones.
2. Tirar Recibos Pequeños
"Es solo un café de $5". Esos gastos pequeños se suman. Si gastas $5 diarios en cosas pequeñas, son $1,500 al año en deducciones perdidas. Eso podría significar $300-$500 extra en impuestos.
Solución: Usa apps digitales para escanear recibos al momento.
3. No Guardar Dinero para Impuestos
Ver mucho dinero en la cuenta del banco y pensar que todo es tuyo es peligroso. Recuerda que una parte le pertenece al IRS.
Solución: Abre una cuenta de ahorros separada y transfiere el 25-30% de cada pago que recibas allí.
4. Categorizar Todo Como "Gastos Generales"
Poner todo en una categoría de "Miscellaneous" o "General Expense" es una bandera roja para el IRS. Quieren saber qué gastaste en Marketing, qué en Oficina, qué en Viajes.
5. Hacerlo Tú Mismo (Cuando No Sabes)
Tu tiempo como dueño de negocio vale dinero (posiblemente $100-$300/hora). Gastar 5 horas peleando con QuickBooks para ahorrarte el costo de un bookkeeper no es rentable, especialmente si luego tienes que pagarle a un CPA para arreglar los errores.
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